El Campeonato del Mundo de Fórmula 1, que patrocina LG, llega este fin de semana a su ecuador con la disputa del Gran Premio de Alemania. El próximo domingo, a partir de las dos de la tarde, se apagarán los semáforos rojos del circuito de Nürburgring y será el momento para confirmar si la progresión de la escudería Ferrari, ganadora con Alonso en la última carrera, tiene continuidad, o si el Red Bull de Vettel, que corre en casa, mantiene su hegemonía. Este será el principal interrogante de un Gran Premio que tiene como sede un circuito con nombre mítico, pero que poco tiene que ver con el trazado clásico conocido como “Infierno Verde”.
Tras los vaivenes legales de las últimas carreras, las cosas quedan como al principio: se autoriza que los escapes soplados funcionen al cien por cien, por acuerdo de todos los equipos. Red Bull, principal desarrollador de esta técnica, puede volver a competir en similares condiciones a las de las primeras carreras del año, y además, en un circuito que se adapta bien a sus características.
Fernando Alonso y Felipe Massa, en línea ascendente en las últimas carreras, intentarán demostrar que la mejora de Ferrari no ha sido flor de un día. El piloto español, muy animado tras su última victoria, tiene los pies en el suelo y es consciente de la dificultad de la remontada, pero un encadenamiento de buenos resultados podría dar un vuelco a su planteamiento. Las próximas carreras serán claves para saber si es posible repetir la hazaña del pasado año.
Los McLaren de Hamilton y Button también tienen en esta carrera una oportunidad para demostrar que ellos también pueden estar en la lucha. De momento, son junto a Alonso los únicos que han conseguido derrotar este año a Vettel.





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