Sucederá por supuesto en Tokio, Japón. Saya -así se llama la profesora-robot- se mueve, habla diferentes idiomas , pasa lista, pone tareas y es capaz de modificar su expresión facial para expresar su humor: mostrar cara de enfado o de felicidad.
Debido al envejecimiento de la población japonesa, el Gobierno está impulsando el uso de estos robots para ahorrar el coste de algunos trabajos. Su creador, Hiroshi Kobayashi, ha estado trabajando en Saya 15 años. Anteriormente ha sido utilizada como secretaria y como recepcionista:
Sin embargo, usar este robot en la enseñanza supone un paso radical que plantea debates morales. Habrá que seguir atentamente el resultado de este experimento. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

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